Desde anoche uno busca en su memoria para saber si ésta ha sido la más patética de las eliminaciones a que River nos tiene acostumbrados.
La tarea es ardua, porque son muchos los ridículos que se van acrecentando en su historial.
Pocas veces, sin embargo, algo como esto. Hubo detallitos gloriosos, como la canchereada de Carrizo, tan digna del viejo Amadeo, que casi acaba en tercer gol de San Lorenzo.
Y hay todavía el lamento de su hinchada, que los hace más patéticos: ahora resulta que se refugian en D'alessandro y el error de Aguilar, ahora resulta que como los ha eliminado gente de su sangre (el Pelado, el Cabezón, Placente), no están tan dolidos.
Es más: quieren esgrimirlo casi como una victoria de sus "veteranos" o algo así.
Y bueno: quien no se consuela es porque no quiere.
En la época de Passarella se conformaban si nos ganaban, aunque los títulos brillaran por su ausencia.
Ahora ya pintan derrotas -derrotas vergonzosas incluso, como la de anoche- como triunfos.
Es evidente que el equipo contagia a sus hinchas y ellos también se superan en patetismo.
Que sigan así: jodidos y contentos (aunque no engañan a nadie, sabemos que la procesión va por dentro).
Debe ser que abrieron un nuevo frente para competir con Boca: ver cuál de los dos nos da más alegrías.
viernes, 9 de mayo de 2008
La leyenda continúa
Este blog está dedicado a disfrutar con el registro, el comentario y el recuerdo de las grandes hazañas a las que River nos tiene acostumbrados. Ayer, superándose a sí mismos, los muchachos de la banda han marcado un nuevo hito en su historia. Difícil de batir, es cierto, pero River nunca dejará de sorprendernos.
Se espera con ansiedad la participación de todos aquellos que puedan aportar anécdotas de éstas, que tanto nos divierten. Trataremos de ser una suerte de memoria viva del patetismo riverplatense.
La hazaña de ayer fue tan grande que desató una catarata de recuerdos en el autor del blog. Por lo tanto, la primera entrada la dedicaremos a hacer una breve reseña de lo acontecido, en medio, como estamos todavía, del estupor.
Se espera con ansiedad la participación de todos aquellos que puedan aportar anécdotas de éstas, que tanto nos divierten. Trataremos de ser una suerte de memoria viva del patetismo riverplatense.
La hazaña de ayer fue tan grande que desató una catarata de recuerdos en el autor del blog. Por lo tanto, la primera entrada la dedicaremos a hacer una breve reseña de lo acontecido, en medio, como estamos todavía, del estupor.
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